Monasterio Santa Ana del Monte

Monasterio Santa Ana del Monte

El monasterio se encuentra en el centro de una pinada en la Sierra de Santa Ana, un lugar mágico y sagrado desde la más remota antigüedad, pues está situado junto a un antiguo poblamiento de la Edad del Bronce y muy próximo al santuario íbero de Coimbra del Barranco Ancho, por tanto un lugar sagrado con más de 3.500 años de existencia. La primera construcción monacal en la zona data de 1450 y se sitúa en Santa Ana la Vieja, junto a la fuente, en un lugar donde, según la tradición apareció la imagen de la abuela Santa Ana. Debido a los daños ocasionados por las escorrentías de las aguas de lluvia hicieron que se trasladara al actual emplazamiento, aprovechando la construcción de una pequeña ermita ya existente y otro afloramiento de agua, conocido como Fuente de la Jarra. Se tomó posesión de la ermita el 4 de Agosto de 1573, quedando como primer guardián el padre Alonso Rodríguez, encuadrado dentro de la provincia franciscana de San Juan Bautista.

Monasterio de Santa Ana del Monte

La primitiva comunidad de frailes, en su mayoría albañiles y artesanos, comenzaron construyendo en primer lugar los dormitorios y el claustro. Subvencionando las obras el concejo y las aportaciones de los vecinos de la villa, también se enlució y se pintó la iglesia y en el siglo XVII se colgó de su bóveda un cristo crucificado que tradicionalmente se le denomina como Cristo de la reja y que según dice la tradición estando los frailes orando desclavó su mano derecha y dio tres veces la bendición a la comunidad.

En el cuerpo central de la fachada hay dos torres gemelas construidas en ladrillo, y en la parte superior hay una imagen de la titular del templo. El atrio exterior está rodeado de los pasos de un “vía crucis”, todos ellos hechos con azulejerías valencianas.

En el huerto se construyeron pequeñas ermitas donde se retiraban algunos frailes a orar, como la de la Santísima Trinidad que data del año 1062.

Junto a ella se encuentra la madroñera que plantara San Pascual Bailón durante su estancia en el monasterio (1579 – 1581); también están las del Humilladero, la de la Oración de Huerto, la del Descendimiento, la del Sepulcro y la de Belén, que se edificó en el lugar donde San Pascual oraba y según la tradición se le apareció San Francisco, la Virgen y San José.

Cristo amarrado a la columna Francisco SalzilloEl Marqués de Villena, muy devoto a Santa Ana, envió desde Italia muchas de las reliquias que se conservan en el monasterio, así el día de Santa Ana de 1613 se celebró una solemne misa para la colocación de las reliquias que ascendían a 236 y que están colocadas en el altar de  la Capilla Mayor, obra de Fray Juan Carreras, así como los relicarios laterales.

Finalmente podemos admirar la majestuosidad de esta magnífica talla de madera de ciprés, que fue encargada por los frailes al imaginero murciano Francisco Salzillo. Es la obra a la que más devoción tienen los vecinos de Jumilla y baja todos los años en romería para participar en los desfiles procesionales de Semana Santa.

Dentro del monasterio existe un importante museo creado por las aportaciones de los frailes que han traído objetos de doto el mundo y  las más extrañas donaciones de particulares.

Museo del Monasterio de Santa Ana del Norte